El estudio
La Education Endowment Foundation (EEF), una fundación británica que revisa la investigación educativa, publicó en 2018 la guía Working with Parents to Support Children's Learning. No es un estudio nuevo, sino un resumen accesible de la investigación existente (p. 5). Está escrita para los colegios, no para las familias, aunque admite que también a ellas puede serles útil (p. 5).
Qué encontró
La EEF recoge que el interés y la implicación de las familias se asocian de forma constante con mejores resultados en todas las edades (p. 9). La evidencia sobre qué pueden hacer los centros para implicar a las familias de forma que mejore el aprendizaje es limitada, sobre todo con los niños mayores, y muchos de los estudios más rigurosos dan resultados mixtos (p. 9). Si el objetivo es solo mejorar los resultados académicos, hoy tienen más evidencia las intervenciones en el aula con los niños que las dirigidas a los padres (p. 6, 9). Trata de lo que pueden hacer los centros; no mide lo que cada familia hace en casa.
Las cuatro recomendaciones son revisar cómo se trabaja con las familias (p. 9), darles estrategias prácticas para el aprendizaje en casa (p. 13), adaptar las comunicaciones del centro (p. 19) y ofrecer un apoyo más intenso cuando haga falta (p. 25). La guía propone practicar en casa cosas distintas según la edad. Por ejemplo: en los primeros años, el lenguaje oral y la autorregulación; al comienzo de primaria, la lectura y los primeros números; al final de primaria, la comprensión lectora mediante la lectura compartida; en secundaria, la lectura independiente y el estudio autónomo (p. 9).
Con los más pequeños, recomienda que la lectura compartida sea el eje de la implicación familiar (p. 6, 13). La interacción entre adulto y niño se considera el ingrediente clave, con conversaciones más largas y frecuentes (p. 13). Entre las estrategias propuestas están hacer preguntas sobre el libro, pedir al niño que resuma lo leído o prediga lo que vendrá y relacionar la historia con la vida real (p. 14).
Sobre los deberes, propone ayudar a crear una rutina regular y buenos hábitos, pero con prudencia ante la ayuda directa en las tareas, sobre todo con hijos mayores (p. 6, 17). Las intervenciones para implicar a los padres en los deberes no se han asociado, en general, a mejores resultados (p. 16). Lo que probablemente pueden apoyar las familias con más provecho son capacidades como fijarse metas, planificar, perseverar y gestionar el tiempo, la atención y las emociones, más que el contenido académico (p. 6, 16).
Los mensajes del centro suelen ser más eficaces cuando son personalizados, están ligados al aprendizaje y tienen un tono positivo (p. 19). Con las familias menos implicadas, una conversación cara a cara, una llamada o un mensaje de texto probablemente son más eficaces que los correos o las cartas genéricas. En un ejemplo, se anunció un programa para padres con cartas a 3.740 familias y solo se inscribieron 18 padres o madres, el 0,5 % (p. 19). En un programa probado en secundaria, las familias recibieron mensajes semanales durante un curso, y sus hijos avanzaron un mes más en matemáticas (p. 20). Aun así, estos mensajes suelen tener menos efecto que los programas intensivos y, por sí solos, no bastan para los niños con más necesidades (p. 19).
Fuente: Education Endowment Foundation (2018) · ver la referencia completa
Qué interpretamos
Muchas familias sienten que, para ayudar, tienen que dominar las materias que estudian sus hijos. La guía apunta en otra dirección: lo que más pesa es el ambiente que se crea en casa, los hábitos estables y los momentos compartidos alrededor de la lectura.
No hace falta convertirse en profesor. Hace falta constancia y un clima que favorezca el aprendizaje.
En el lado del centro, la idea es igual de práctica: una comunicación breve, concreta y pensada para cada familia es más útil que un aviso general que todos reciben igual.
Qué recomendamos
En casa no hace falta dominar la materia: suele ayudar más acompañar en hábitos como fijarse metas, planificar, no rendirse y organizar el tiempo.
- Mantened una rutina estable para los deberes y el estudio, y buscad ratos para leer juntos y hablar de lo leído.
- Con los deberes, mejor acompañar con prudencia que hacerlos por ellos.
- A los centros, los mensajes personalizados y ligados al aprendizaje suelen funcionarles mejor que los comunicados generales.