El estudio
Este trabajo es un metaanálisis de Christina Cipriano y su equipo, publicado en 2023 en la revista científica Child Development (p. 1181): un estudio que reúne y analiza en conjunto muchas investigaciones previas. Revisa lo publicado de 2008 a 2020 sobre programas socioemocionales universales, es decir, aplicados en la escuela a todo el alumnado, desde infantil hasta el final de la secundaria (p. 1181). Reúne 424 estudios de 53 países, que evalúan 252 programas distintos y suman 575.361 alumnos (p. 1181) de entre 5 y 17 años (p. 1189). Para calcular los efectos se pudieron usar 258 estudios con datos suficientes (p. 1192).
Qué encontró
El metaanálisis de Cipriano et al. encuentra que, en conjunto, el alumnado que participó en estos programas mejoró frente a los grupos de comparación (p. 1193). El efecto global es modesto: lo sitúan entre pequeño y moderado (p. 1193). Además, los resultados varían mucho de un estudio a otro, y el contenido, el diseño, el contexto y la calidad de aplicación de cada programa influyen en lo que se consigue (p. 1181, 1193).
Las mayores mejoras aparecieron en el clima y la seguridad del centro. Les siguen las actitudes y conductas cívicas, aunque este dato procede de pocos estudios, las relaciones con los compañeros y las habilidades socioemocionales (Tabla 3, p. 1192–1193). También mejoraron las actitudes y creencias y la conducta prosocial, como ayudar y cooperar, y se redujeron los problemas de conducta y el malestar emocional (p. 1192–1193). El funcionamiento escolar y el rendimiento académico mejoraron en menor medida (p. 1192–1193). Nueve de los doce ámbitos analizados mostraron efectos significativos (p. 1193).
No todo mejoró. No se encontraron diferencias significativas en la disciplina, la salud física ni las relaciones familiares; en estas últimas, el efecto fue muy pequeño y no significativo (p. 1193). Como dato de contexto, el 40,8 % de los programas no incluía ningún componente dirigido a las familias (p. 1192); no se presenta ese dato como explicación del resultado. El estudio no permite afirmar que estos programas cambien la vida en casa, y tampoco evalúa lo que hacen los padres por su cuenta: lo que analiza son programas escolares.
¿Duran los efectos? Solo 47 estudios, un 11 %, siguieron al alumnado al menos seis meses después de terminar el programa. En ellos, los resultados seguían siendo favorables en conjunto, pero solo en seis de los doce ámbitos el efecto seguía siendo significativo. Al ser tan pocos estudios, los demás análisis se hicieron solo con los datos recogidos al terminar cada programa (p. 1193).
Algunos rasgos se asociaron a mejores resultados. Los programas que cumplían los cuatro criterios conocidos como SAFE, es decir, secuenciados, activos, centrados y explícitos (p. 1187), mejoraron más las habilidades socioemocionales y redujeron más los problemas de conducta (p. 1194). Los que trabajaban primero lo personal, como conocerse y regularse, y después lo relacional, se asociaron a un mejor clima de centro (p. 1194). En contra de la hipótesis de partida, más largo no fue mejor: los programas de 16 semanas o menos redujeron más los problemas de conducta que los más largos (p. 1194). Entre las habilidades más trabajadas destacan regular las emociones, reconocerlas y expresarlas (p. 1194). Dada la gran variedad entre los estudios, los resultados deben interpretarse con cautela (p. 1194).
Fuente: Cipriano et al. (2023) · ver la referencia completa
Qué interpretamos
A veces se piensa que las emociones y la convivencia quedan fuera de lo que se enseña en la escuela, o que dependen solo del carácter de cada uno. Este trabajo, que reúne investigaciones de muchos países, aporta una base sólida para decir lo contrario: cuando se trabajan de forma planificada, se aprenden.
Que el efecto sea pequeño no le quita valor. Significa que no es una solución mágica, pero sí una mejora real que se observa en muchos estudios, aunque depende del programa.
Y es interesante que los beneficios no se queden en lo emocional, sino que alcancen también la convivencia y el aprendizaje. Conviene ser prudentes con lo que no se demostró: el estudio no permite afirmar que estos programas cambien las relaciones en casa.
Qué recomendamos
Las habilidades socioemocionales se pueden enseñar y practicar, igual que otras habilidades.
- En el aula conviene trabajarlas de forma explícita y aprovechar el día a día para ponerlas en práctica.
- En casa, como sugerencia general, puede ayudar hablar de cómo se sienten y de qué hacer en momentos difíciles.